A lo largo de un partido puede
producirse situaciones en las que, acertemos o fallemos, los participantes no comprendan
nuestras decisiones. Es normal que nos pidan explicaciones para poder entender
nuestro arbitraje. Lo ideal es que estas interrupciones del partido no se
produzcan pero, como mucho, debemos permitir que ocurran una o dos veces durante el mismo. Detener todo para dar una explicación nunca nos debe causar una
molestia.